Historias con final feliz 14. LukImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoHistorias con final feliz 14. Luk26 de febrero de 2014

LUK, un miembro más en la familia.

El motivo por el que nos decidimos a adoptar un nuevo perro fue porque teníamos ya un perro adoptado (Tin), un podenco que vagabundeaba por el pueblo (Folgoso de la Ribera) y que decidimos quedarnos hace ahora más o menos un año. El pobre ya se había visto obligado a robar alguna barra de pan de las que deja colgado el panadero ambulante a los clientes que no pilla en casa. Estaba muy delgado y no fue fácil cogerlo, pero cuando le dimos un baño de agua caliente, cama y comida se pasó dos días casi sin levantarse. A saber lo que habría pasado....

En octubre pudimos al fin cerrar la finca en la que tenemos la casa y tocaba buscarle compañero a Tin, así que contactamos con la perrera de Ponferrada. Teníamos la idea de que en ella sacrificaban a los perros que llevaban cierto tiempo y queríamos salvar al menos a uno.

Nos atendió María, una veterinaria de las que hace honor al oficio, y nos dijo que no hay sacrificios en la perrera de Ponferrada, pero por supuesto los perros necesitan un hogar más digno.

Queríamos que el perro fuera macho, de tamaño mediano o grande y que fuera amigable con otros perros, para que se hicieran compañía él y Tin sin problemas. María nos recomendó a Luk, aunque entonces tenía otro nombre, un perro que había aparecido en Lombillo sin un pedazo de oreja... aunque para cuando nosotros lo conocimos ya estaba casi curada.

Y fue un acierto total. Recogimos a Luk el día de Todos los Santos, a María no le importó ir a la perrera ese día y a nosotros nos venía bien. Al traerlo se mareó en el coche (siempre se marea muy fácil) y vomitó, pero el contacto con Tin, nuestra finca y nuestra casa fue como de toda la vida. Es muy cariñoso, quizás un poco tontorrón, pero es que aún es un chavalín. Tenemos dos perras más, son madre e hija de raza yorshire (ambas ya esterilizadas) y Luk aún les da algo de miedo así que se ponen como fieras con él porque quiere jugar con ellas pero es muy bruto.

Le encanta estar con nosotros en casa y seguirnos a todos lados, a veces incluso tropezamos con él porque se pega tanto que no deja andar jajajaja. Se lleva genial con todos los perros y es super mimoso. Es un solete.

No vamos a ocultar que también nos ha hecho pasar algunas rabietas, porque lo destroza todo y algunas noches le da por ladrar, pero ¿Sabéis qué? Al final merece la pena, verlos jugando, comiendo, durmiendo, sabiendo que están bien y no por ahí.

Es una satisfacción darle un hogar a un animal, porque todos merecen una vida digna y reconforta dársela. Recomendamos adoptar, el amor incondicional que dan estos perros es muy gratificante.


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