El Festival Internacional de Guitarra de Ponferrada acoge el que será, sin duda, uno de los grandes conciertos de la temporada: el grupo polaco de música klezmer Kroke. De su directo ha dicho Ramón Trecet que ?es tan demoledor que cuando empiezan a tocar te ves aplastado contra la pared como si fueses un sello y ahí permaneces dos horas, sello aplastado contra la pared de nuestras limitaciones a la hora de asimilar el caudal de creatividad?. KROKE: 10 de noviembre. 21,10 horas Precio: 6 y 5 euros. Entradas a la venta a partir del día 7 de noviembre Más información: http://www.espiritudelsur.com/grupos/kroke.htm ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN CULTURAL MOUSIKE Aunque Kroke se inspira en la música klezmer tradicional como base de sus propios arreglos e improvisaciones, también integra influencias contemporáneas. Haciendo uso de su profundo conocimiento de la música clásica, jazz, new age y música gitana crean un sonido inusual: único, definitivamente del "este" y maravillosamente exótico. Kroke es la palabra yiddish con que se conoce a la ciudad polaca de Cracovia. De ahí procede este grupo creado en 1992 por tres amigos, graduados de la Academia de Música de Cracovia. En poco tiempo, han ido alcanzando una gran popularidad gracias a sus actuaciones en los más importantes festivales de Europa, entre los que destacan los Womad de Las Palmas y Reading o numerosos encuentros de música judía. En ellos, han compartido escenario con artistas de la talla de Van Morrison, Ravi Shankar, Klezmatics o Natacha Atlas, entre otros. Y entre sus admiradores, se cuentan actores como Ben Kingsley y Kate Capshaw o directores como Steven Spielberg. La música que interpreta Kroke parte sobre todo del sonido klezmer, vocablo que se compone de dos palabras hebreas: kley (instrumento) y zemer (cantar, interpretar música). Pero, sobre todo, klezmer es la música tradicional instrumental que interpretan los judíos de los países del Este que utilizan como lengua el yiddish. Ninguna boda o celebración puede entenderse sin la música klezmer, que atravesó los patios de los pueblos, las casas del campo y los palacios de los nobles judíos, para interpretarse en cualquier otro lugar. Durante mucho tiempo, la música klezmer se ha ido enriqueciendo con otros sonidos y ritmos, hasta convertirse en un legado sonoro de una gran riqueza. El klezmer describe las alegrías y las tristezas de la vida judía, algo que también hace el grupo Kroke, respetando la tradición y llevándola siempre un paso más allá. Las actuaciones de Kroke tienen siempre una magia especial, y de ellos se ha llegado a decir que "si Dios los escuchara, se sentiría orgulloso y contento. Estos chicos están llevando a cabo una importante misión con su música". Sólo tienes que absorber su música con toda tu alma y dejarte llevar. ?Es demoledor ?ha dicho Ramón Trecet-, en esta época de música de plástico, músicos huecos y periodistas que se quedan cerca de cajeros automáticos porque han visto que hay una cámara, Kroke sale al escenario en cualquier parte de Europa y ofrece una sublime mezcla de creatividad, arte, artesanía y carisma escénico. Es tan demoledor que cuando empiezan a tocar te ves aplastado contra la pared como si fueses un sello y ahí permaneces dos horas, sello aplastado contra la pared de nuestras limitaciones a la hora de asimilar el caudal de creatividad. Y te dices ?no es posible?, mientras sientes que esta siendo. Y te vuelves a decir ?ya no quedaba de esto?, mientras los polacos despliegan ante ti el cóctel que los hace grandes, creativos, sencillos como E=Mc2, mientras Stanley, que eres tu, encuentra al perdido Livingston, que es la música?.