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domingo 17 de diciembre de 2017
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Ha comenzado la poda de 2005 del arbolado viario


En nuestras calles se han comenzado a podar los plátanos y aligustres. El trabajo está organizado por zonas, y se llevará a cabo durante el mes de noviembre. Con ella se pretende restaurar las formas abandonadas por podas anteriores.

Durante la poda, el principal objetivo es garantizar la seguridad de los usuarios. Se suprimen los brotes más pequeños y se reducen aproximadamente 1.50 metros los brotes restantes.

Nos podemos preguntar, ¿tienen los árboles necesidad de ser podados? No, se desarrollan muy bien en el bosque o aislados desde hace millones de años, mucho antes de que existiera la especie humana. Un árbol no es un conjunto de ramas entremezcladas. Es un ser vivo muy organizado que comprende estructuras perennes, como el tronco, y ejes temporales cuya poda se hace naturalmente. Todas las formas de árboles se encuentran espontáneamente en la naturaleza. En todos los casos, el árbol se adapta a las condiciones naturales y no necesita ninguna poda. Por tanto, un árbol no tiene necesidad de ser podado. Es el hombre quien provoca su necesidad. Las razones por las que se realiza son:

Razones estéticas y funcionales

Una simple regulación de la silueta de uno o varios árboles (formación del tronco, ajuste de la altura debajo de la corona) permite obtener perspectiva, transparencia, ritmo... Podados según diversas formas geométricas, los árboles participan plenamente en ciertas puestas en escena del paisaje. Sus líneas pueden repetir las de edificios próximos, anunciar la llegada de las viviendas, etc. La poda permite también dominar la sombra de un árbol aireando las ramas para beneficiarse en invierno de los rayos solares.

Razones técnicas

Reestructurar las plantas jóvenes

Los jóvenes árboles salidos del vivero han sido generalmente cultivados de forma que se parezcan a los sujetos adultos (tronco de gran diámetro y ramas muy ramificadas). Pero una vez comprados, estos jóvenes árboles deberán ser transformados mediante la poda con el fin de que adquieran una nueva forma adaptada a su medio ambiente definitivo.

Adaptar los árboles a los cambios ambientales

En la ciudad y a lo largo de las carreteras, el medio de vida de los árboles sufre modificaciones muchas veces importantes como consecuencia de la ampliación de las redes viarias, de los acondicionamientos de las aceras, de los aparcamientos, de la colocación de redes y de los cambios de función de los espacios que soportan las plantaciones.

Limitar la propagación de enfermedades

La poda permite a veces luchar contra ciertas enfermedades o intoxicaciones suprimiendo las ramas afectadas por la antracnosis, los chancros, las orugas defoliadoras, las cochinillas y las intoxicaciones por la sal para la limpieza de la nieve...

Garantizar la seguridad del pública

El carácter público de los espacios urbanos o de las vías de circulación viaria, la densidad del tráfico y la presencia de bienes inmuebles situados debajo de los árboles imponen a los responsables de las plantaciones garantizar unas condiciones de seguridad satisfactorias para los diferentes usuarios. Se deben eliminar regularmente las ramas muertas o deterioradas, y las que son demasiado débiles y presentan riesgos graves de caída.

Razones culturales e históricas

La poda parece estar en relación directa con la calidad de las relaciones existentes entre la sociedad y la naturaleza. En el siglo XVII, la poda simboliza el dominio de la naturaleza que conviene domesticar “esculpiendo” los árboles según formas geométricas.

En el siglo XVIII, todo el arte consiste en hacer pintoresco al árbol, dejándole una forma natural; es el siglo de las libertades.

A principios del siglo XIX, con la creación de los servicios municipales, la gestión de los árboles ornamentales está confiada a obreros de origen rural. Éstos ven la naturaleza como fuente de producción, transfieren a la ciudad las podas utilizadas en los árboles frutales, las vides o los setos.

Después de la segunda guerra mundial, la sociedad industrial asimila el árbol al mobiliario urbano y las podas radicales comienzan a aparecer. La llegada de herramientas, como las motosierras y las plataformas, no hace más que agravar la situación. Como reacción a estos excesos, la noción de poda suave ha aparecido en 1985 bajo el impulso del Ministerio de Medio Ambiente y la influencia de las prácticas anglosajonas.
Más información en www.ponferradasostenible.org



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