Templum Libri muestra la grandeza de los
libros más bellos de la Historia, que hasta hace muy poco tiempo han
permanecido ocultos y custodiados en colecciones privadas, bibliotecas,
universidades, monasterios y museos. Creados para el uso restringido, primero
de la iglesia y realeza, y después, de la nobleza y burguesía, se convirtieron
en difusores de la fe y del conocimiento y en objetos de poder, de prestigio
social y de goce y disfrute de sus poderosos propietarios.
Los
libros expuestos ocupan dos de las salas del Palacio Nuevo de la fortaleza de
Ponferrada, mandado construir por D. Pedro Álvarez Osorio, Conde de Lemos, a
mediados del XV y que recientemente han sido restauradas y reconstruidas. En la
primera de ellas se encuentran códices y manuscritos de temática religiosa,
mientras que en la segunda, dedicada a las Ciencias y Humanidades, se exponen
manuscritos iluminados, libros impresos ilustrados y de autor, que responden a
contenidos de carácter científico, humanístico, artístico y literario.
El centenar de piezas que se
muestran en la Exposición forman parte de la Colección - una de las mejores del
mundo en su género - que el gran
bibliófilo berciano D. Antonio Ovalle García ha cedido al Ayuntamiento de la
ciudad de Ponferrada de forma desinteresada, y que con el resto de la Colección,
depositada en la "Biblioteca Templaria y
Centro de Estudios Históricos", convertirán a la vieja fortaleza en el Castillo de los Libros: un lugar de
lectura, exposición, investigación y disfrute.
La
Colección en su conjunto, al igual que la Exposición, está formada por
ediciones facsímiles de los mejores códices que se copiaron y miniaron en los
principales talleres europeos, tanto monásticos como laicos, así como por
sorprendentes libros de autor. Todos los ejemplares de la muestra, y muy
especialmente las ediciones de facsímiles, ponen al alcance de todos la riqueza
que hasta ese momento solamente muy pocos habían podido disfrutar, permitiendo
que los amantes del libro y del arte que lo deseen puedan recrearse en su
belleza, ya que como señala el Dr. Manfred Kramer "cada folio de un manuscrito miniado equivale a la visita de una amplia
galería de arte medieval".