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TACÓN DE AGUJA

  • miércoles 15 de diciembre de 2010

    Una nube oscura  lo invade todo y hemos vuelto, de repente, entre la incredulidad y el temor, a otras épocas a las que no contábamos con volver.
    Los comercios (los que van quedando) han tardado más en animarse en sus decoraciones navideñas, la iluminación de la ciudad es más pobre y más triste, y la frase más recurrente en todas las conversaciones es “la cosa está jodida”. Y debe ser verdad.
    Pero ya hubo otros tiempos en que las luces no se podían dejar encendidas,sin ton ni son, en la habitación de la que habías salido, que a finales de mes siempre había una vecina dispuesta a prestarte un cacito de jabón para la lavadora porque “no se te arreglaba”, y que el abrigo, con cuatro modificaciones, podía servir un par de años más. Y aquí estamos.

    Afortunadamente y en contra de toda injusticia (como la que estamos pagando los que nada hemos tenido que ver con la crisis y los que todavía andamos buscando por dónde debieron pasar las vacas gordas que no llegamos a verlas), afortunadamente digo, los peores tiempos sacan a relucir también la solidaridad y la generosidad de la gente.


    Estos días a través de la red social Facebook se está organizando de forma espontánea lo que será la primera “flash-mob” de Ponferrada en recuerdo/homenaje al popular Pilufo (fallecido tristemente el pasado mes de agosto) y que corre por la red como la pólvora bajo el título: “Este año el belén de Pilufo lo montamos TODOS”

    Se trata de una convocatoria a través de las redes sociales y el móvil para la creación colectiva de un belén en el lugar que cada navidad ocupaban el famoso Belén de Pilufo
    El lugar: la plaza del Cristo
    El día: 23 de diciembre a las 20:00 horas
    Para los que se quieran sumar:
    http://www.facebook.com/event.php?eid=182003705150099Este enlace se abrirá en una ventana emergente

    Muchos llevarán una figurita, algunos ausentes enviarán su aportación a través de familiares y amigos, otros han decidido ir ellos mismos vestidos de personajes de Belén, hay quienes irán disfrazados de Pilufo… lo importante, cuentan, es participar.


    Este tipo de movilizaciones en red sirven tanto para tomar el pulso social y cultural en algún lugar o sector social, como para recordarnos a nosotros mismos, nuestra capacidad y autonomía: la independencia de las instituciones que puede propiciar la tecnología. (http://elbelendepilufo.wordpress.com/Este enlace se abrirá en una ventana emergente)


    Si todavía somos capaces de movilizarnos, aunque sea para realizar un sencillo homenaje a quien contó con el cariño y la simpatía de sus vecinos por empeñarse en vivir su propia vida al margen, todavía hay esperanza.

    Quizás mañana se nos ocurran otros motivos…


    Yo llevaré un caganet


    (imagen http://elbelendepilufo.wordpress.com/Este enlace se abrirá en una ventana emergente)

    Publicado por M. Sáenz de Tejada a las 10:59
  • jueves 4 de noviembre de 2010

    Hoy la tertulia de después de cenar nos ha llevado tarde, muy tarde, a la cama.
     ¡Cómo echaba de menos esas largas parrafadas nocturnas!!
    Nora y Agustín, en su peregrinación anual Buenos Aires-Barcelona-Santiago, han hecho un alto en el camino y aquí estamos, veinte años después, los cuatro sentados en la cocina, tomándonos un vinito del Bierzo y hablando de nuestras vidas como solíamos hacer tantas noches de sábado cuando vivíamos en San Telmo.


    Hemos cambiado poco, en comparación con lo que nos parece que ha cambiado todo, y ahora, nuestras inquietudes empiezan a afectarnos más sobre lo que les espera a nuestros hijos, que sobre nuestras vidas, en señal inequívoca de que nos vamos haciendo mayores.

    Acompañados por la música de Calamaro que nos traslada al antiguo bar Mostaza de la Granvía, discutimos sobre si se ha iniciado o no, lo que entre risas etílicas, a estas alturas de la madrugada, bautizamos como “el declive de occidente”.  

    Nora que es tan aficionada a la novela histórica como al tabaco rubio, trata de repasar algunos detalles fundamentales de la caída del Imperio romano y señala numerosas similitudes con los tiempos que corren, como para una película. "Roma ha caído" y también la segunda botellita. Ya verás la que liamos!
    ¿hacemos un café, verdad?

    La propia naturaleza tiene establecido un tiempo para todo. Al igual que unas especies van colonizando el territorio de otras, muy sutilmente, hasta llegar a eliminarlas,  la historia nos relata que las civilizaciones embobadas o endiosadas durante su hegemonía desaparecen cuando son superadas, en número y/o medios, por otras a las que probablemente ignoraron o despreciaron.


    “Ha debido llegal el tulno de los chinos” apunta Agustín mientras alarga con los dedos el extremo de sus ojos y todos soltamos una carcajada.

    Del vino pasamos al café. De la globalización al arroz tres delicias, a la crisis internacional, al botillo con repollo, a las jubilaciones a los 67… A medida que la conversación se espesa, Agustín cuenta uno de esos chascarrillos para los que tiene tanta gracia y entonces proseguimos con los novios de las niñas, los contratos basura, las hipotecas…

    Es madrugada y a mi me duele la cabeza. Antes de depedirnos hacemos planes para repetir tertulia y copas sin que medie tanto tiempo. Por la mañana a ellos les espera un largo trayecto de vuelta y nosotros trabajamos.


    Un café con leche y una aspirina para desayunar. Todavía no soy persona.

    Mientras camino hacia la oficina,  me llama la atención una enorme vaya publicitaria en General Vives. Es una llamativa valla con flores del Bazar Asia, antes VILLALEJO* Y como a muchos de los que os habéis percatado del detalle, a la mediorisa que me sale al leerlo, la acompaño con un jodidos chinos!!..


    (Sólo la gente de Ponferrada entenderá la anécdota)


    Publicado por M. Sáenz de Tejada a las 20:52
  • jueves 28 de octubre de 2010

    Hierven estos días las redes sociales, los blogs y el resto de medios de comunicación con opiniones de lo más variado sobre las declaraciones del alcalde de Valladolid en relación con la ministra Pajín, y de las aventuras sexuales de un escritor al que no voy nombrar, descritas en su último libro “Dios los cria…”

    El primero se ha disculpado. El segundo debe estar en ello, aunque parece no acertar en el modo.

    ¿Sirven las disculpas por el hecho de hacerse públicas?

    Si la buena educación en sus pautadas normas recomienda su aceptación siempre que éstas se produzca usando los mismos medios y ámbito que cuando se produjo la ofensa, a mi me sigue pareciendo que las disculpas no tienen valor si el arrepentimiento no es, en conciencia, sincero.

    En el caso de este señor de Valladolid, ginecólogo de profesión, y reincidente en declaraciones en las que menosprecia el valor de las mujeres en función exclusivamente de su condición sexual, las disculpas no han sido percibidas como sinceras por nadie.

    Lamentablemente todos/as sabemos que "sobrados de testículos" pululan por ahí un puñado de hombretones (educados por sus madres y consentidos por sus mujeres),  pero cuando ciertas posturas se mantienen por nuestros representantes públicos, la cosa es todavía más dolosa. Probablemente si el comentario lo hubiera vertido el pescadero de la esquina con respecto a su señora (ambito privado), el de Valladolid sería de los que, garrote en mano, saldría en defensa de su honra. Hay quien siempre ve santa a la de su casa y puta a la de fuera.

    Lo del dueño del difunto Soseki (el gato del escritor) es también para nota. Poca, ninguna decencia, tiene al presumir de haberse “trajinado” a dos menores y explicar que lo cuenta porque el delito ha prescrito. Si presumir de conquistador es como sabemos tan cosa de hombres como el Soberano, los toros y un buen puro, hacerlo de haberse acostado con adolescentes ¿qué es? me lo expliquen. Ganas de vomitar me entran.

    Ahora por lo visto y achuchado por las consecuencias que al bolsillo (lugar que les duele a estos machotes tanto o más que un patadón en sus enormísimas y cuadradas pelotas) pueden causarle estas manifestaciones, cuenta que exageró y que aquellas lolitas de unos 13 años no eran tan niñas y que el trajinarse primero a una y luego a la otra se quedó en un inocente “hacer manitas”.

    Quienes cedieron su representación a tales individuos, o quienes colaboraron con la compra de su obra o la difusión de su forma de entender la vida, serán quienes tendrán, si quieren, que pedirles explicaciones. Leire ha hecho un silencio, pero yo como mujer no acepto sus disculpas. Sinceramente.

    Publicado por M. Sáenz de Tejada a las 16:08
  • lunes 19 de abril de 2010

    Merche, compañera y amiga del alma, como diría a través de las ondas radiofónicas, nuestro Gran Mentor, es una de esas amigas de toda la vida: encantadora y puñetera. Cuando nos conocimos en la facultad, recién estrenados los 80, tuve que repetirle hasta la saciedad que Ponferrada, a la que apenas ubicaba al norte en un mapa, no era un pueblín. Que ni teníamos vacas pastando por las calles, ni los hombres llevaban boina, ni las chicas pasábamos las tardes haciendo calceta sentadas en una silla de esparto. Cierto que muchos habíamos salido por piernas en busca de universidad, oportunidad y quién sabe que otras cosas, abandonando una Ponferrada que entonces agonizaba entre humos teñidos de negro carbonilla y luto minero, pero desde luego, hacía ya mucho que los rebaños no pastaban por la avenida de España.


    Aquellos estereotipos con los que Merche se entretenía me situaban irremediablemente en medio de una ruralidad entre paleta y pobretona que yo odiaba infinitamente y me obligaban a defenderme como podía. Así una servidora, en un alarde de gallardía y con mueca forzada, enumeraba con sarna los terribles inconvenientes de la gran ciudad y todas sus miserias. Yo, que me sentía más urbanita que otra cosa. Existe, sin duda, esa ligazón casi inexplicable con el lugar donde se crece, que nos comen los diablos cuando alguien se empeña en criticarlo. Sin embargo, reconozco que gracias a aquella disputa, nosotras estuvimos entretenidas y mosqueadas muchas horas, entre clase y clase, y que parte de la amistad que conservamos se engendró en aquellas acaloradas conversaciones.


    Con los años y tras esas múltiples volteretas que da la vida, a Merche a mi nos ha terminado separado un gran océano, auque seguimos manteniendo la amistad y la disputa por costumbre.

    Hace unos días, Merche me envió un mail con el siguiente asunto:

    " Pero ¿qué demonios hacéis en Ponferrada? "

    Acompañaba a la escueta interrogación una foto tomada esta Semana Santa en nuestra ciudad. Dos nazaremos apoyados en la pared de uno de los bares populares de la zona alta junto a un letrero que indica: “Matar judíos tiene un precio”.


    Me ha llevado unos días buscar la forma de argumentarle que no es lo que parece. Que deberá explicarle a su familia californiana que los nazarenos no son del kukus klan y que lo de "matar judíos" es únicamente una forma desafortunada, aunque tradicional, de llamar al hecho de tomar limonadas. Y que no somos unos energúmenos antisemitas, aunque mirando la foto pudiera parecerlo, que también es verdad. (¿Quién coño le habrá enviado la foto?)


    Hoy me ha devuelto un mail con el siguiente enlace http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=521360Este enlace se abrirá en una ventana emergente

    Me cuenta que ha visto en Internet unas imágenes editadas en alguno de los informativos sobre “El rambo del Bierzo” y curioseando (o por fastidiar)  se ha topado con ese artículo en diario de León: “Es un niño grande"

       - Si a beber limonada le llamáis “matar judíos” y a los neonazis les decis “niños grandes”… vosotros por lo visto lo justificais todo.

    Muerta me he quedado.


    Ojala hubiera habido vacas pastando por la Avenida de España.

    Publicado por M. Sáenz de Tejada a las 12:17
  • miércoles 20 de enero de 2010

    Con el retorno al ritmo habitual de trabajo, comida y demás actividades del día a día, el recuerdo de las recientes navidades se diluye en nuestra memoria casi como mal sueño, y a mitad de Enero ya son agua pasada.


    Ahora, mientras digerimos el desastre de Haití no nos queda otra que recolocar nuestras prioridades, propósitos y deseos para el 2010 y situar lo de la dieta, dejar de fumar y hacer más deporte, un par de puestos por debajo de intentar ser mejor persona o ser agradecidos por la suerte que tenemos.

    En esto estaba una servidora; dando unas vueltas a los propósitos y al Plantío; enfundada en chandal y zapatillas deportivas y al paso firme que me marcan Julieta y Macarena, y que tiene que dejarnos aliento suficiente para que la conversación nos haga entretenido el ejercicio, porque si no, no tiene gracia. Y vamos ya, como diría el del chiste, jodiendo la octava vuelta.


    Las vueltas al Plantío tienen su orden y medida. Lo sabe todo el mundo. El orden lo marca el sentido de las agujas de reloj. Así los recorridos quedan bien organizados. Y se nota si vas de paseo o estás con lo del colesterol por la dirección y el ritmo. Dice Julieta que dos vueltas completas son medio kilómetro, (de ahí lo de la medida), y yo, que soy nueva en este pelotón mariano, a lo que ellas digan digo amén, pero si ya hemos saludado más de tres veces a la misma pareja, y no estaban allí las primeras dos vueltas, llevaremos más de 3 km y medio…

    “Ya te acostumbrarás”. Y ellas siguen dándole a la húmeda y marcando el paso como si nada.


    A estas alturas ya no puedo con mi alma y además tengo flato. Qué complicado esto de coordinar lengua y piernas sin entrenamiento. A pocos metros distingo un banco que a mi me parece un salvavidas. Acelero cuanto me dan las piernas y me siento. Qué me siento! Me derrumbo! Derrotada junto a dos abuelillas que enseguida me hacen sitio, indico con la mano a mis compañeras que sigan, que ya las cogeré en la próxima vuelta. Quién sabe…


    El corazón me late con fuerza y el rubor me delata como novel en estas lides. Tengo el pulso retumbando en mi cabeza. Las mujeres del banco me deben ver tan sofocada que no saben en que momento entrar en conversación, pero observo que me tienen ganas.

    “Y digo yo” –inicia la más menuda- ¿vino usted a la comida del viernes?

    La miro de soslayo, encojo los hombros en señal de no entender nada y pongo cara de no querer entrar en conversación, pero se empeña en explicarme:

    “Si mujer, la comida que nos hacen todos los años los del Ayuntamiento en el centro de día” y me señala con el dedo el edificio del fondo del parque.

    “Pues no señora, no. Este año no he ido” Y me paro a pensar en lo mal que me debe estar sentando el deporte o el chandal, que ya me incluyen en el club…


    “Pues nos pusieron unos langostinos riquísimos, y cordero –apuntilla-, y luego hubo baile. ¿verdad Paquita?” Y Paquita, hipnotizada con la maratón de paseantes, asiente con la cabeza y con la mirada perdida en el infinito como si pidiera permiso, suspira “Ay! qué guapo es Don Carlos!!”

    “¿Cómo dice?”

    “Si mujer, D. Carlos, el alcalde” Y se queda anonadada. “Y también dicen que canta boleros muy bien” remata asintiendo con la cabeza a la vez.


    Y yo que creía que lo del pavo terminaba a los 14….

    Atravieso por el pasillo que traza una diagonal sobre el parque en busca no se de quién.

    Mañana lo mismo no salgo.

    Publicado por M. Sáenz de Tejada a las 17:24
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